El autor aparece como performer para dejar de ser tácito y ponerse como protagonista de su propio relato. Sobre su cabeza aparecen scrolleados los pensamientos flotantes que se deslizan en la pared, donde todo sucede. Y un incansable golpe resuena desde el comienzo para dar inicio a la repetición de una obra que en cualquier momento se rompe. Entonces se revelará aquello que esconde dentro de la piel y por detrás del público que lo observa.
Parece ser trabaja con los recursos técnicos que Iván Haidar utiliza en sus proyectos para espejarse y poder estar sentado delante de sí mismo, creando la ilusión por un instante de que no hay nada más real que creer en lo que vemos, aún cuando sabemos que no es cierto. Propone sentarse en una platea a ver una obra y que la ficción sea el propio público, detenidos ordenadamente durante un tiempo, frente a lo que probablemente sea el reflejo de sus propios pensamientos.
Autor: Iván Haidar // Actores: Iván Haidar // Dirección: Iván Haidar, Soledad Pérez Tranmar // Versión: Gustavo Tarrío // Producción: Candela Sindes, Jimena Garcia Blaya, La infinita