Como plantea Pedro Aznar, en una noche entre amigos se cuentan historias, anécdotas, confidencias. Se bebe y se ríe. Y uno se emociona. Se hace ronda alrededor del fuego y se miran las estrellas, mientras alguien empuña una guitarra y empieza a cantar. Ese es justamente el espíritu de su show. Lo que él cantaría en ese momento, como un regalo en el que todos quisieran soltar la voz.
Canciones inolvidables, esas que nunca fallan en hacer sonreir, viajar a otro tiempo o revivir un recuerdo querido. Temas de Lennon, McCartney, Harrison, García, Sting, Gieco, Gabriel, Chili Peppers, Queen, Spinetta, Cazuza, Elton. Y algunas de su propia autoría. Una noche abierta a todos, que se vive a fondo, como entre amigos.