Esta también le ganó (por puntos) a la censura. En nuestro país, nunca se estrenó el film anterior de Héctor Babenco (argentino que debió marchar a Brasil a hacer cine), Lucio Flávio-Pasajero de la agonía, que era de una crudeza política notable. Pero Pixote sí, sólo que en diciembre de 1983, una vez asumido el gobierno de Raúl Alfonsín. Y sí, es una película exclusivamente adulta. La vida de un niño de 10 años involucrado en el crimen y la marginalidad -en la que no falta el sexo o el abuso- es de una enorme crudeza y Babenco no ahorra nada. Es, por mucho, más dura y molesta -en el mejor sentido- que Ciudad de Dios, que parece su parodia estilizada al gusto de Hollywood. Hoy esta película no podría filmarse de ningún modo, y no por eso sus últimos minutos dejan de ser conmovedores y demoledores (ese juego en las vías, esa demostración de que ahí hay un niño). De algún modo, resulta mucho más relevante hoy que en su época de estreno.
Dirección: Héctor Babenco